Friday, May 22, 2009

Indios Cherokee

Dios nunca pondría un examen de sexto grado a un niño de primero. Igual sucede con nosotros, las pruebas más difíciles son puestas sólo a los que sabe que son de temple.

INDIOS CHEROKEE

Cuando un niño va a convertirse en hombre, su padre le lleva al bosque, y le deja solo con los ojos vendados. El muchacho tiene la obligación de sentarse en un tronco toda la noche, y no quitarse la venda hasta que los rayos del sol en la mañana brillen a través de la tela.El no puede pedir auxilio a nadie.
Una vez que sobrevive la noche, él ya es un hombre.

No puede platicar a los otros muchachos acerca de esta experiencia, debido a que cada chico debe entrar en la masculinidad por su cuenta.

El niño, naturalmente, está aterrorizado. Puede oír toda clase de ruidos; bestias salvajes rondan a su alrededor... quizá algún humano puede hacerle daño. Escucha el viento soplar y a la hierba crujir... Él, sentado estoicamente en el tronco, sin quitarse la venda, ya que es la única manera en que podría llegar a ser un hombre.
Por último, después de una horrible noche, el sol aparece y, al quitarse la venda, el muchacho descubre a su padre sentado junto a él: su padre veló toda la noche para proteger a su hijo del peligro.Así, nosotros tampoco estamos solos nunca. Aun cuando no lo sabemos, nuestro Padre Celestial está velando por nosotros, sentado en un tronco a nuestro lado.

Cuando vienen los problemas, lo único que tenemos que hacer es confiar en Él.


Solo le pido no quitarme la venda antes del alba...

Padre, en tus manos.