Necesito un tiempo para redefinir el rumbo. No se vale estar acompañada sintiéndose tan sola. Debo ser congruente con lo que siempre he pedido para mi y aceptar lo que es para cada quien. Quizá esto del matrimonio no es para mi, quizá es solo para verlo por afuerita, quizá es solo para admirar la vida de otros y yo seguir con mis domingos vacíos y mis sábados monótonos. Pongo un punto y coma, tendiente a ser punto final.
Sub i baja
Sunday, November 03, 2013
Monday, June 24, 2013
Cuando lo conocí, supe que ya no estaba sola. Una corazonada, quizá presuntuosa de que ya no sufriría más malas citas, de estúpidos ególatras o de ese mal pensamiento de "no hay nadie para mi", "estaré sola siempre", "yo tengo mucho qué dar, ¿por qué no hay nadie por ahí para mi?". El deseo incesante de querer que en una cita te vaya bien, queriendo que de verdad alguien, para variar, no te desilusione o te parta el corazón. Y luego, luego todo se acaba. Conoces a alguien que vale la pena y que de una manera extraña no encuentras nada para modificarle o para mejorar. Nada. Ni siquiera un pelo. Te sorprendes porque piensas que te estás auto-saboteando y que es tanta tu desesperación de no estar sola que comienzas a ver perfecto a alguien. Y luego, luego descubres que no te estás saboteando. Que estás enamorada hasta el tuétano y que darías tu vida incluso por él. Te descubres vulnerable y te declaras débil. Tan débil como puede ser un niño pequeño. Vulnerable y a la expectativa. Y ahí es donde vuelvo a tocar el punto. Estoy a la expectativa. Ya vi todo lo que quería ver, ya no necesito más tiempo de prueba o de "disfrutar". Quiero saltar al siguiente nivel. Quiero preocuparme por qué cocinar, quiero ahorrar para alguien, quiero construir una vida juntos. No veo por qué esperar más. Y luego nada, de nuevo sola. Y la más triste de las soledades: sentirte sola, cuando en realidad estoy acompañada. Sola en planes, sola en equipo.
Sunday, May 19, 2013
Sunday, April 28, 2013
A veces, te cansas de esperar y abandonas toda expectativa. Te retiras, haces lo que te toca, disfrutas del momento y luego piensas... mmmm mejor no, ya no me da la gana. Así me pasa. Rara mi psicología, quebradizo mi amor propio. Por eso me cuido de propios y ajenos.
