Entre el cielo y el infierno
Así me siento hoy, la realidad es tan cruda a veces y yo tan ciega. Reniego de cosas sin importancia en el trabajo cuando hay tantos buscándolo... más de 100 deseando un puesto en el que se ofrece un sueldo con el que ni de chiste mantendrías a una familia. Reniego por levantarme con este frío y con tanto sueño cuando hay tantos que quisieran tener mi cama o mis cobijas. Reniego de que no puedo aspirar a comprarme una casa de más de 60m2 y hay quienes ya quisieran tener un trabajo que les dé esa prestación. Reniego porque si quiero ahorrar no puedo cambiar de carro. Suspiro cuando veo cómo se pasan "la chuleta" o cómo hay personas que por el hecho de nacer tienen su vida hecha y sólo tienen que continuar el negocio o vivir de las rentas que sus antecesores les dejaron. Me irrita que por un apellido o por un contacto todo se solucione y me frustro porque tengo que trabajar duro, cuidarme las espaldas, sonreir y llegar a mi casa ronca o adolorida de tanto trabajo pero puedo hacerlo y tener una vida decorosa. Estudié, he viajado y tengo planes. No me conformo pero hoy, al conocer a esa persona o personaje que tiene su vida hecha que jamás anduvo en un camión, que no sabe lo que es la carencia, que da todo por sentado me siento entre el cielo y el infierno... en un espacio en que tengo acceso a dos mundos diferentes y en donde no me siento perteneciente a ninguno pero soy infinitamente afortunada.

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