Lo verdaderamente importante jamás estará después de lo importante. Cuando pasas tanto tiempo deseando algo y esto al fin llega, aprendes qué lugar darle a cada cosa. Y es así como el tiempo te deja enseñanzas, te da claridad para decidir que jamás volverás a estar en situaciones similares por anteponer lo reemplazable a lo irremplazable.
Dios sabe sus tiempos y sabe cuando mandarte el amor verdadero, sabe que de haberlo hecho antes, lo hubieras echado a perder por inmadura o por jugarle a la mujer independiente...

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